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Un cumpleaños escarchado

Si es que no paro, tal y como termino con el cumple del mayor, empiezo con el cumple de la terremotillo chica... Niña, cuatro años, parecía casi inevitable que el cumple fuera de Peppa Pig, pero la peque sale a la mami y se pirra por una peli de dibus con canciones. Creo que desde el estreno de Frozen estamos cantando la banda sonora en casa, primero con un chapurreo de lengua de trapo y ya con la letra claramente distinguible, bueno, la letra, los gestos, bailes, aprendidos par coeur.

Además, la peque ya ha aprendido y se puso a mirar Pinterest conmigo (¡¡¡ERROR!!!)... Ocurrió lo que tenía que ocurrir en estas condiciones... me pidió una tarta con su muñeca de Elsa (momento de pánico "avercomolaconvenzoconotratarta"). Gracias a los ánimos de mi supersister y a su molde de Wilton, todo hay que decirlo, al final me lancé a la aventura de hacer una tarta con muñeca incluida. Al  parecer se llaman walking doll cake (más o menos "pastel con muñeca caminando") y puedes encontrar tutoriales por la red sin problema.

Además de la tarta, había que "escarchar" el salón con decoración apropiada y claro, eché mano de Cameo... Mi maquinita me saca de más de una, pero esta vez iba pillada de tiempo y compré algunas de las decoraciones. Guirnaldas, carteles para la mesa y alguna otra cosilla estaban ya preparados del cumple de mi sobrina, que tuvo la misma temática, así que ¡reciclamos!
Las galletas esta vez fueron sencillas, de vainilla en forma de copo de nieve, con un color acorde a la ocasión y la temática. Tengo que decir que volaron ;). Fueron las mismas que llevó la peque a clase para celebrar con sus compañeros y les encantaron...
En las cajas había chuches en bolsitas de los colores de la decoración (si es que yo voy a un almacén de chuches y me vuelvo loca) y las chuches de la mesa también de acuerdo con la decoración en blancos y azules. La gelatina, después del éxito en el cumple de Lego, no podía faltar tampoco.
Y dejo para el final la tarta... El bizcocho era de chocolate, relleno de nata y fresas, mmmmm (nota para el futuro: no escribir entradas de dulces con hambre) y me costó decidirme a cortarla... creo que es la tarta más bonita que he hecho hasta ahora, disfruté haciéndola y sobre todo, disfruté con la cara de mi niña cuando la vio.

Y ahora como si fuera una modelo posando ;)


Y hasta aquí la crónica de un cumpleaños escarchado, espero que te hayas sumergido en ella con una sonrisa. ¡Feliz semana!


El rincón de Meriyou

De aviones, princesas, unicornios y arco iris

Por el título y las fechas, ya te imaginas que he andado liada con los cumples de los terremotos... y es que tener dos celebraciones tan especiales tan seguidas, hace que esté desde navidades sin parar hasta el día del padre. Pero claro, como dicen "sarna con gusto"... Esta entrada va a ser larga, así que acomódate si crees que resistirás hasta el final, muuuuaaaahahahahahaha (modo risa malvada: ON).

Con 3 y 6 años que tienen los peques, ya no tengo que romperme la cabeza con el tema, ellos lo tienen clarísimo, así que tengo que buscar estrategias maternas para no embarcarme en un cumple con temática "gravedad cero" o recreación de la superficie de marte o el castillo de Hogwarts... Trabajando muy sutilmente, como si de un agente doble se tratara, estudio los movimientos, gustos y posibilidades de estas cabecitas llenas de sueños para poder hacer una celebración que recuerden.

El primer cumpleaños es en febrero, el de Rodrigo. Tenía claro que iba a ser una fiesta de altos vuelos: ¡¡aviones!!. A mi hijo le encantan los aviones de combate de todas las épocas, así que no era complicado. Hubo que descartar la peregrina idea de montar un hangar en pleno salón, así que negociamos para tener simplemente decoración aeronáutica...


A los estupendos pilotos que asistieron se les obsequió con una caja de herramientas conmemorativa... con libretita mini para cada uno, hecha con mucho cariño y un montón de detallitos para que se entretuviesen.


Para la tarta, me decidí por una Devil's food cake, adaptada de la receta de El rincón de Bea con una decoración bien sencilla: una foto de un Corsair, que personalizamos con el nombre del cumpleañero en papel de azúcar (gracias, Diana, ¡eres un amor! aguantando el chaparrón y la emergencia) y unas nubes de merengue italiano. Mi sister siempre salvando el día, haciendo el merengue cuando ya creía que no me daba tiempo a terminarlo todo, ¡te quierooooooo!. No podían faltar sus galletas, claro, riquísimas y preciosas, pintadas con todo detalle una a una, y es que mi hermana es una artista.


Poco después llegó la celebración de Flavia. Desde que comencé con los preparativos del cumple de su hermano, se dedicó a perseguirme por todas partes pidiendo una "tata acoiris con pooonis y pinseeesas y haaaadas", por supuesto con toooodos los colores del arco iris dentro de la tarta. ¿Está claro, no? Y ¿cómo negárselo a la chiquitina? ¡No tenía que alquilar un unicornio, se conformaba con su tarta! Los efectos secundarios de "tanta docilidad" perduran en mi salón... ¡no quiere quitar la decoración! Así que vivimos entre arco iris y hadas, unicornios y princesas, que no está nada mal. ¡Y la guirnalda de los aviones de su hermano, que atraviesa todo el salón! :). En las fotos está todo aún a medio poner, pero después no hubo tiempo de hacerlas...


Para la tarta de Flavia lo tenía fácil, libro de Alma y pastel arco iris con las modificaciones "marca de la casa"... no conseguí convencer a la peque para dejar la cobertura en blanco, así que, ¿adivinas el color? ¡bingo! rosa en la cobertura de crema de queso con sabor a chicle y nubes de fondant modeladas a mano.


Esta vez, tanto los príncipes como las princesas se llevaron a casa una caja-corona con regalitos y chuches, y como fuimos algunos más hubo que cambiar un poco la distribución del salón :P


Además, coincidió que estábamos en pleno carnaval y todos casi todos los peques vinieron disfrazados... ¡Lo pasamos genial en los dos cumples! (Salvo algún que otro momento de locura y el hecho de estar taytantas personas en mi salón... algunas de ellas cieletes de menos de 6 años )... ¡Gracias a los invitados por disfrutar junto a nosotros de esos dos fantásticos días!



¡Y feliz semana!
El rincón de Meriyou

Recetas para chuparse los dedos 2/2

Pues sigo con la segunda receta "navideñaperoquevaleparacualquierocasión"... esta vez es una tarta y como quería hacer algo distinto para la comida de Navidad, me puse a rebuscar entre mis libros y me decidí por la de canela y manzana de Alma Obregón...
Para quien no tenga el libro de Alma "Objetivo: Tarta Perfecta" seré taaaan requetebuena que pondré la receta... 

Ingredientes para el bizcocho

  • 200 ml de aceite de oliva o girasol (lo que tengas por casa, vale)
  • 200 g de azúcar
  • 200 g de harina
  • 2 cucharaditas de levadura
  • 4 huevos
  • 1 cucharadita y media de canela en polvo
  • 3 manzanas reinetas medianas, peladas y cortadas en dados

Para el relleno y la decoración

  • 125 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
  • 300 g de azúcar glas
  • 125 g de queso cremoso (nada de quesos light, que no sale la crema consistente para adornar)
  • 3 cucharadas de leche (opcional)
  • 2 cucharaditas de canela

Elaboración

La receta, según el libro, está medida para elaborar un layer cake con 3 moldes de 15 cm de diámetro o dos moldes de 18 cm de diámetro, pero yo lo hice en un único molde de 24 cm de diámetro y después corté a la mitad para rellenar.

  1. Precalentar el horno a 180ºC. Engrasa y enharina el molde o rocíalo con espray desmoldante si tienes.
  2. En un bol, tamiza la harina, la canela y la levadura. Aparte, bate el aceite, el azúcar y los huevos. Añade la mezcla de harina y bate a velocidad baja hasta que la masa sea homogénea. Incorpora los dados de manzana con una espátula y vierte en el molde.
  3. Hornea hasta que los bordes del bizcocho se separen del molde y al introducir un palillo salga limpio. El tiempo dependerá de tu horno, pero aproximadamente una media hora.
  4. Deja templar el bizcocho fuera del horno en el molde, agujerea con un palillo y pinta con un almíbar o con leche templada aromatizada. Desmolda y deja enfriar totalmente sobre una rejilla. Si vas a cortar el bizcocho, haz el paso del almíbar una vez cortado, si no se te puede romper.
  5. Mientras tanto, prepara la crema de queso para el relleno y la decoración. En la receta pone 300 g de azúcar glas, pero creo que no utilicé ni la mitad de esa cantidad, dependerá de tu gusto y del de los comensales. A mí personalmente no me gusta demasiado dulce, así que voy añadiendo poco a poco el azúcar y voy probando. La crema se hace tamizando el azúcar (puedes empezar con la mitad e ir añadiendo al gusto más) y batiéndolo con la mantequilla a velocidad máxima hasta conseguir una mezcla blanca y esponjosa (si te cuesta, añade la leche para ayudar a que se integre bien todo). A continuación añade el queso frío empezando a velocidad baja y aumentándola paulatinamente hasta lograr una mezcla homogénea y cremosa. Cuanto más se bata, más consistente será. Por último añade la canela y reserva en frío.
  6. Se monta la tarta rellenando con una capa de crema cada piso y decora con una manga pastelera y una boquilla grande de estrella la parte superior. Si no tienes manga pastelera, simplemente cúbrela con una capa de crema con ayuda de la lengua pastelera o una espátula. ¡Ojo! he escrito lengua pastelera y por muy golos@ que seas, no queda igual presentado si usas TU lengua ;P
  7. Para darle color puedes añadir unos sprinkles de colores o si no tienes, como me pasó a mí, tiñe un poco de azúcar con colorante alimentario y repártelo por la superficie de la tarta. Para teñir el azúcar, introduce un par de cucharadas en una bolsa de plástico y añade un poco de colorante alimentario en gel, mezcla con los dedos por fuera de la bolsa y listo.

Y eso es todo, la tarta tiene una consistencia en boca muy agradable, y la mezcla de la canela y las reinetas es fantástica. Encima yo tengo la suerte de poder usar reinetas del manzano de mis padres y francamente, no hay color con el sabor. ¡Que paséis una feliz semana!
El rincón de Meriyou

Recetas para chuparse los dedos

Vuelvo a la carga con recetas ricas, esta vez navideñas y que han pasado el control de calidad familiar... Yaaaaa, seguro que has recogido los adornos navideños y todo eso, pero estas dos recetas se pueden hacer para cualquier ocasión y son un triunfo asegurado.

La primera de ellas es la de turrón de chocolate con leche decorado con chocotransfer, según la receta de Irene de Fotopastel. Como de costumbre he modificado ligeramente las cantidades a mi gusto, ya sabes que me las gasto así (y sigo sin hacer fotos de los paso a paso, pero ha caído un trípode en condiciones estas Navidades y lo estrenaré para esto jijijijiji). Te pongo la receta y la encantadora Irene tiene el paso a paso fotográfico en su perfil de FB, además, es tan "resalá" que te resuelve tus dudas con mucha paciencia y cariño.

Turrón de chocolate con leche

Ingredientes para una tableta de turrón:

  • 12 g de manteca de cacao: si no la encuentras (cosa fácil que suceda) la puedes pedir online en la web de Fotopastel. Se puede sustituir por manteca de cerdo, la blanca que venden en el supermercado, pero el aroma, la textura y el sabor que aporta la manteca de cacao no tiene precio.
  • 25 g de arroz inflado: los krispies de toda la vida, que no añaden azúcar a la receta.
  • 180 g de chocolate con leche: yo he utilizado chocolate de postres (quedaron ricos, pero duros a rabiar) y chocolate con leche Nestlé... me quedo con el sabor y la textura de este último, pero para gustos, colores.
  • Esencia: yo he utilizado la esencia de princesas y la de cereza, y seguiré probando, le dan otro toque, pero si no tienes a mano, no es necesario usarla.
  • Azúcar vainillado, canela: se puede añadir una punta de cucharita de cada, todo es cuestión de matices y de tus gustos.
  • 70 g de chocolate blanco de postres para el chocotransfer: este va a ser el fondo para nuestro dibujo y va a ser una capita taaaan fina, que aunque no te guste mucho ni lo vas a notar y le da un toque.
  • Hoja de chocotransfer: esta no la puedes pintar en casa, es un dibujo o una foto impresa en espejo en una lámina de chocolate, que se transfiere al chocolate blanco por calor y presión y posterior enfriamiento.
  • Si quieres añadir frutos secos enteros o molidos, trocitos de galleta y lo que se te ocurra, sustitúyelo por una parte del arroz inflado y listo... psssst, con trocitos de galletas Oreo está mmmmmmm.
Elaboración: aunque no seas manitas en la cocina, te aseguro que elaborar este turrón es más simple que el mecanismo de un botijo... Sólo necesitas seguir los pasos con cuidado y no descuidarte al fundir el chocolate, que se quema con facilidad si lo haces en el microondas.
  • Preparación del molde: para la tableta de turrón hay moldes muy monos, pero mi presupuesto "reposteril" ya estaba superado, así que recurrí a unos almacenes para comprar moldes rectangulares de acero inoxidable de unos 10x20 cm. Se les pone mantequilla en el fondo, sin pegotes, bien extendida y se coloca el chocotransfer recortado con la parte rugosa hacia arriba.
  • Funde el chocolate blanco con cuidado y poco a poco en el microondas: aviso, si te descuidas se quema y hay que tirarlo, porque queda arenoso y el chocotransfer no se adhiere bien, así que ¡nada de enredar con el móvil, atender la cena o embelesarse con la tele! Yo lo hago a 800 W y de 30 en 30 s, removiendo cada vez... sí, lo sé, soy un poco agobio, pero odio que se me queme el chocolate ¡qué desperdicio! A continuación vierte el chocolate blanco sobre el chocotransfer, intentando que no se mueva la lámina. Puedes ayudarte con una lengua pastelera y dando unos golpecitos al molde contra la encimera. Ahora al frigo mientras fundes el chocolate con leche, que endurezca un poco.
  • Trocea el chocolate con leche/negro y añade la manteca de cacao finamente troceada. Funde la mezcla siguiendo el mismo proceso que con el chocolate blanco en el microondas... prefiero que el chocolate me mire con cara de "¡déjame ya, tía pesada!" a que se queme, en serio, si os pasa ya entenderéis por qué. En este momento de la receta tus manos y la cocina huelen de maravilla...
  • Añade al chocolate fundido la esencia, el azúcar mezclado con la canela, el arroz, los frutos secos, la galleta... y vuélcalo en el molde, cubriendo bien el chocolate blanco. Dale unos golpes contra la mesa para que quede más o menos uniforme, tapa con un plástico o con papel de aluminio y al frigo durante unas 6 horas.
  • Después del tiempo de enfriamiento, desmóldalo con un golpe seco sobre la encimera (la pobre, qué día lleva) y retira el plástico del chocotransfer... ¡ya está listo para devorar!
Si quieres hacer este turrón para ocasiones distintas a la Navidad, sólo hay que cambiar la temática del dibujo y voilà! 
Vaya una entrada larga... para no agotarte, te dejo descansar y te dejo con la intriga para la siguiente receta. ¡Feliz semana!


El rincón de Meriyou

Esto va de setas...

Es temporada de setas, y después del desastre del otoño pasado, los buscadores de setas están de enhorabuena. Mis padres entre otros, porque les encanta salir a buscarlas y mi chiquitina les acompaña, así que se está haciendo toda una experta :) Hay que oírla con su media lengua, hablando de las que se pueden comer y de las que no...
Sea en temporada o no, a mí me encanta dedicar un buen rato algunos domingos a preparar un risotto con setas. ¿Que no lo has probado nunca? pues si te gusta el arroz ya estás tardando en prepararlo. Es suave y cremoso y el sabor de los boletus le va perfecto, aunque yo lo he cocinado con gambas, con salmón, con carne... es cuestión de gustos. Hoy te voy a dejar la receta que preparo con setas, concretamente con boletus frescos, pero si no tienes, te puedes apañar con setas congeladas y también sale rico. Te aviso, cuando cocina echo muchos ingredientes a ojo, así que lo que te pongo es orientativo...Vas a necesitar:

Ingredientes (para 4 personas)

  • Arroz: dependiendo de cuántos estemos para comer, suelo echar un puñado o dos por comensal, para cuatro serían unos 400 g. Yo uso bomba o redondo, también comercializan arroces específicos para risotto, pero yo lo he hecho hasta con arroz basmati (por error ;P) y también sale rico. El que no creo que sirva es el vaporizado. 
  • Caldo de verduras: lo ideal es que sea casero, pero si no, hay caldos preparados en el mercado. Para cuatro personas no necesitarás más de 1 litro.
  • Setas cortadas en trozos no muy grandes o a rodajas: aquí sí que me has pillado, estas sí que las echo a ojo o la cantidad que tenga en ese momento. Estimo que unos 300 ó 400 g está bien.
  • Cebolleta o cebolla: suelo utilizar cebolla dulce o chalota, que son más pequeñas y echo una entera.
  • Mantequilla sin sal: unos 100-150 g.
  • Queso parmesano rallado: unos 100 g.
  • Vino blanco: un vaso. Me gusta el toque que le dan los vinos afrutados con un punto dulce, ¡he probado incluso con vermú!
  • Ajo: dos o tres dientes.
  • Aceite de oliva, pimienta y sal.
Elaboración:
  1. Es importante tener el caldo listo y bien caliente para ir añadiendo al arroz poco a poco, así que es interesante tenerlo hecho antes de ponernos a la tarea. O en su defecto, abrir el brick y calentarlo.
  2. Limpia y corta las setas en rodajas finas o en trozos, depende de tu gusto. Ya tienes lo más trabajoso, ahora empieza la diversión.
  3. En una sartén profunda, donde vayas a preparar el arroz, calienta aceite de oliva a fuego medio y añade los ajos bien picaditos. A mí me gusta picarlos mucho, pero si te gusta encontrar las rodajas tostadas, pues adelante, a gusto del consumidor. Cuando se doren (ojo, no dejes que se tuesten mucho porque amargan) añades las setas, sal y un golpe de pimienta y dejas cocinar hasta que pierdan el agua las setas y estén en su punto. Aparta este sofrito a un plato o fuente.
  4. Pela y pica la cebolla o la cebolleta finamente. En la sartén añade algo más de la mitad de la mantequilla y un poco de aceite de oliva. Cuando esté caliente añade la cebolla y deja que se poche bien.
  5. Añade el arroz y remueve para que se amalgamen los sabores (tomaaaa palabro)  unos minutos. A continuación añade el vino y deja que se evapore casi del todo. En ese punto añade el sofrito de setas que tenías apartado.
  6. A partir de ahora es cosa de remover y remover añadiendo cacitos de caldo según se vaya evaporando. El secreto para que quede cremoso es precisamente este paso. Lo suyo es añadir dos o tres cacitos después de las setas y a partir de ahí de uno en uno hasta que el arroz esté en su punto. Si tienes dudas, ve probando el arroz para comprobar si está duro o listo y de paso compruebas la sal. Pero ya te digo que necesitarás al menos 20 minutos removiendo y añadiendo caldo.
  7. Cuando el arroz esté en su punto se añade el queso rallado y lo que queda de mantequilla, se remueve hasta que se fundan y ¡a la mesa a disfrutar!.
Recomendación: tomar el aperitivo en la cocina todos juntos mientras se prepara el risotto, así el/la cociner@ no se siente solit@ jijijiji.


La foto no es muy glamourosa, pero ya sabes que soy un desastre con las fotos de los paso a paso, ¡se me olvida hacerlas en la vorágine de la receta! De hecho, esta es una foto rescatada del móvil y con una mezcla de setas, ni siquiera son boletus... en fin, sé que no me lo tienes en cuenta y tan pronto como logre una foto en condiciones, edito el post, ¡palabra!
Espero que disfrutes cocinando y saboreando este plato, ya me contarás. ¡Feliz semana!
El rincón de Meriyou

Amigos y pan de leche casero

Ayer fue uno de esos días para disfrutar con los amigos. No se me ocurrió otra cosa que invitar a paella a Albert y Raquel, que llegaban justo de viaje a la hora de comer... Y como son más salaos que las pesetas, soltaron los trastos en su casa y directos a la mía a disfrutar de un mediodía con buena comida, buen vinito y buena compañía (o eso creo, jijiji). 
Después de comer y en medio de una charla sobre cine, le propuse a Raquel hacer un pan de leche que me llevaba rondando la cabeza varios días, y como a ella también le encanta enredar, nos pusimos manos a la obra.

La receta es del blog Almíbar Repostería. Si no lo conocéis, tiene unos paso a paso muy claros y llenos de fotos, así que animaos a visitarlo. Vamos allá:

Ingredientes
  • 750 g de harina de fuerza
  • 450 g de leche entera
  • 120 g de azúcar
  • 75 g de mantequilla a temperatura ambiente
  • 25 g de levadura fresca 
  • 10 g de sal
Elaboración
  1. En el bol de la batidora, con el gancho de amasar, se echa la leche templada con la levadura fresca troceada y se espera unos minutos hasta que se disuelva.
  2. Se añade la mantequilla a temperatura ambiente y se incorpora la harina tamizada.
  3. En un procesador de alimentos, o en mi caso, en una batidora de vaso americana, se trituran el azúcar y la sal juntos. Se tamizan sobre la masa y se mezcla hasta que se integren bien todos los ingredientes.
  4. La masa resultante es bastante húmeda y para mi sorpresa nada pegajosa. Es momento de pasar a la mesa para amasar. Se trata de golpear la mesa con la masa, levantar la masa hacia delante y recoger hacia un lado, repetir y compactar hasta obtener una bola flexible.
  5. La bola resultante hay que dejarla reposar hasta que doble su tamaño en un bol, tapada con film plástico y un paño, lejos de corrientes de aire y a temperatura ambiente.
  6. Se vuelve a amasar y le volvemos a dar forma de bola que cortaremos en cuatro trozos aproximadamente del mismo tamaño. Amasamos cada uno de los trozos en forma de bola.
  7. Precalentar a 200ºC el horno (con calor arriba y abajo) y forrar un molde de cake alargado con papel de horno, dejando papel suficiente para después guiar la masa hacia arriba y que no se nos desparrame en el horno. Colocamos las cuatro bolas en el molde una junto a la otra y volvemos  a tapar para dejar subir la masa antes de hornear.
  8. Llegó el momento de hornear. Para dar algo de humedad a la cocción, colocar en cada esquina de la bandeja un vasito con agua y en el centro el molde. Hornear durante 30 minutos o hasta que la aguja salga limpia. Debe quedar con un tono marrón tostado y la cocina debe oler a gloria, ¡ya está!
  9. Sacar del horno y dejar reposar en el molde 10 minutos. Dejar enfriar desmoldado sobre una rejilla.

Lo que más me gusta de esta receta, aparte de lo riquísimo que está el pan de leche, es que se puede hacer la parte dura del amasado en batidora y no es necesaria masa madre, ni levados larguísimos... sí, ya, no tengo paciencia para los panes y eso que les tengo ganas...
Lo podéis comer tal cual, mojado en leche, con mermelada, tostado, acompañado de helado... las posibilidades son infinitas. Además se puede añadir a la masa pepitas de chocolate, frutos secos, frutas deshidratadas... oups, charco de baba sobre el teclado, voy a por un trocito ;P

Y para terminar, quería enseñaros una taza que me ha regalado una de mis alumnas a la que ha picado el gusanillo de las manualidades. ¡¡Que conste que me la regaló después de la entrega de notas!! Bromas aparte, me hizo mucha ilusión que se presentara con esta jarra que tendrá un lugar especial en mi despacho en el colegio, ¡justo al lado de la cafetera! ¡Gracias Nina!


Os recuerdo que estoy de sorteo, sólo tenéis que participar en el blog de forma pública, vamos, tenéis que ser Meriyouwers, seguirme en FB y si queréis una participación extra, seguirme en Twitter y/o Instagram. Dejad un comentario con vuestro nombre (y si cambian, los nombres de FB, Instagram, Twitter) en el post anterior, vuestro email y ¡listo! Todos los detalles en la entrada anterior.
¡Feliz semana!
El rincón de Meriyou

De piratas y lobos...

¿Sabéis ese momento de la vida en que tus hijos empiezan a elegir el tema de su cumpleaños? pues creo que a mí me ha llegado demasiado pronto... Mis dos peques cumplen años en febrero y marzo, así que entre la resaca de las Navidades y los Reyes Magos y a continuación los cumpleaños, es una época en la que estoy demasiado bastante entretenida. Rodrigo, a punto de cumplir 5 añitos, me dijo que quería una tarta de Rayo Mcqueen (otra vez, uuuuf), pero de una manera ladina y astuta conseguimos que cambiase a una tarta pirata (aquí habría que meter una risa malvada en estéreo MUUUAAAHAHAHAHA). Flavia con 2 añitos ya tiene un cuento favorito, Caperucita Roja, imaginad la temática... Así que nos pusimos a la tarea, pensando en cosillas que pudiéramos hacer de forma económica y entretenidas para los niños. 

Había que tener en cuenta el espacio disponible para adultos y niños, porque meter en casa a todos los que somos y encima a los terremotos que tengo por sobrinos, no es tarea fácil. No somos de invitar a la clase completa e ir a un sitio de bolas o similar, de momento los celebramos en familia, así que hay que buscar la forma de tenerlos entretenidos, metidos en una casa en un febrero o un marzo frío de narices.

Para el cumple de Rodrigo, hicimos enrolarse a la tripulación pirata nada más llegar, para que luego pudiesen participar en la búsqueda del tesoro y en el reparto del botín. Mi hermana me echó una mano con las galletas, mi marido con la decoración y el juego pirata y yo me dediqué a fondo a la tarta. 

Un tesoro de galletas y monedas de chocolate espera a los piratas

En el baúl esperaba el botín listo para ser repartido: cookies con chips de chocolate caseras, monedas de chocolate y enredos y actividades piratas que encontré en una tienda Party. Tenía claro que nada de piñata, porque veía a mi chiquinina zarandeada por la turba pirata en pos del botín... Cada uno se llevó una bolsita de papel kraft decorada con el sello pirata de las invitaciones que podéis ver en la foto final del post anterior.   También los compañeros de clase y los de karate tuvieron botín pirata, creo que horneé unas 200 cookies caseras en los días previos al cumpleaños y no he contado cuántas veces estampé el sello de la calavera pirata. No quiero pensar cuántas hornearé para cuando Flavia vaya al cole y sean dos los cumples a preparar para la multitud.

La decoración de la mesa fue sencilla, porque lo que realmente la adornaba eran las preciosas galletas de mi hermana y la tarta de dos pisos... No podía faltar el toque de washi en los botes de cristal para las cucharas y las pajitas, con una etiqueta sencilla anudada con un poco de cordón de empaquetar. La tarta era una Red Velvet (la receta en el post anterior también). Al ser de dos pisos, para que no se os hunda por el peso, os recomiendo que coloquéis unas cañitas a modo de pilares por dentro. Yo no lo hice, confiando en la suerte, y no hubo que lamentar pérdidas, pero si vuestra tarta va a tener varios pisos es bastante recomendable que lo hagáis.


Los regalos fueron acordes a la temática, en un lugar privilegiado del salón tenemos barcos piratas, barcos fantasmas, botes... sólo falta la isla del tesoro, aunque la del tortuguero creo que puede valer.

Para Flavia la temática fue Caperucita Roja y se me ocurrió pedirle a mi madre un disfraz para que Flavia lo llevara ese día... error, mi pobre madre al final hizo ¡tres disfraces! a cada cual más bonito para mis sobrinas.

Esta es mi princesita, esperando al lobo, por lo seria que está, jijiji
Preparé cestas para las caperucitas y talegas para los cazadores, llenas de chuches ricas y de regalitos que hacían ruido y que manchaban mucho (gran idea, Meriyou) e hicieron un picnic en el suelo del salón, porque el tiempo no acompañaba para hacerlo al aire libre.


Para adornar un poco hice unas guirnaldas con blondas de pastelería, unas flores de madera y mi sello de Caperucita. A este sello le tengo un cariño especial, si alguna conoce a María Calcetines le sonará. Es una artistaza y un encanto y tuvo la amabilidad de darme su permiso para inspirarme en uno de sus dibujos. Ella siempre dice que no carva sellos, que sólo los diseña...¿"sólo"? Si os pasáis por su perfil os encantará, diseños dulces y con mucho cariño, ya veréis.


La tarta de Caperucita no podía ser otra cosa que una Red Velvet... ¡otra vez!, prometo que la siguiente será distinta, pero ha tenido mucho éxito y me la reclamaban ¿cómo iba a defraudar a los comensales? Las galletas eran de vainilla, requetebuenas y ya os digo que no quedó apenas nada...


Para la decoración de la tarta y las galletas recurrí a la red y me encontré estas monadas en Tartas y Nubes de Azúcar. Toda la decoración es de fondant, excepto las que me hizo mi hermana, que estaban basadas en el dibujo del sello de Caperucita y las hizo con glasa.

Os dejo por hoy con mis preciosas caperucitas y mis guapos cazadores, que hicieron que ese día fuese realmente de cuento para todos. ¡Os quiero mis niños!






El rincón de Meriyou

Dulces y papel de azúcar

Como se dice, lo prometido es deuda, así que hoy traigo una entrada dulce recién salida del horno. Hace unos días fue mi cumpleaños, pero hasta ayer no tuve ocasión de celebrarlo con los amigos. Gracias a la hospitalidad de mis papis y su jardín maravilloso, hicimos una barbacoa con un tiempo estupendo. Todos disfrutamos del sol, del buen comer y de la buena compañía.
Estuve dando vueltas a la tarta, porque no ando demasiado bien de tiempo últimamente. Terminé hablando con mi amiga Diana, la mitad de Canela y Fresa, para que me preparase un diseño en papel de azúcar para decorar la tarta. Nunca había utilizado el papel de azúcar y la experiencia me ha encantado, seguro que repetiré. Os recomiendo el blog de Diana e Isa, además de recetas para todos los gustos, podéis encargar el diseño que queráis para vuestros dulces y ellas, que son majas a más no poder, os orientarán lo mejor posible.
Opté por una de mis tartas favoritas últimamente, una "red velvet". Es muy popular en Estados Unidos y Canadá. Hasta que no la pruebas no te haces idea de lo riquísima que está, y el sabor es difícil de describir, así que ni lo voy a intentar. He seguido la receta adaptada por Azúcar y Canela (es decir, por mi sister del alma) y aunque esté mal que yo lo diga, me quedó de rechupete.

Ingredientes secos del bizcocho:
300 g de harina de repostería
250 g de azúcar
1 cucharadita de cacao en polvo
1/2 cucharadita de sal
1 cucharadita de bicarbonato
1 cucharadita de levadura en polvo (opcional)

Ingredientes húmedos del bizcocho:
2 huevos grandes
1 cucharadita de extracto de vainilla (a mí me encanta la vainilla en pasta de Nielsen-Massey)
115 g de mantequilla sin sal
240 ml de buttermilk (la compro en Aldi en botes de 448 ml)
1/2 cucharadita de colorante alimentario en gel Rojo (Wilton, Americolor...)
1 cucharada de vinagre blanco (sí, no me he equivocado, vinagre blanco)

Elaboración:
Precalentar el horno a 180º C. La preparación de la masa es sencilla, se ponen en un bol los ingredientes secos y se tamizan, en otro bol los ingredientes húmedos y se mezclan. No os asustéis si el aspecto de los ingredientes húmedos mezclados es el de una masa cortada tal que así:


¡Ese es el aspecto que debe tener! A continuación se incorpora 1/3 de los ingredientes secos sobre los húmedos y se añade el resto poco a poco con movimientos envolventes. Yo utilizo la lengua pastelera, no la batidora, así que no penséis que se necesita una KA para que salga la tarta.

La mezcla se echa en un molde engrasado y se hornea. No sé si será mi horno, pero en 25 min no está hecha, así que suelo estar atenta y compruebo de cuando en cuando con una aguja (tiene que salir limpia) que está hecha. Esta vez, como la he hecho en un pedazo de molde cuadrado de 254x254 mm y he doblado las cantidades, estuvo en el horno casi una hora. Alguno dirá: "prometió fotos del paso a paso"... sí, mea culpa, pero hacer una tarta y galletas al mismo tiempo que tienes pululando una hadita de dos años queriendo meter los dedos en todo, lo hace complicado. Para cuando acabé además eran las mil y no había buena luz...

Dejar enfriar, desmoldar y a por el relleno y la decoración. Haciendo uso de la sabiduría reposteril de mi hermana, la he rellenado con una mezcla a partes iguales de queso tipo Philadelphia y nata azucarada. Concretamente, una tarrina de 300 g de queso y 300 ml de nata con azúcar al gusto (mejor azúcar glass, queda más fina). Como hice un monstruo de tarta, la corté con un lira en tres capas y emborraché de leche con un poco de extracto de vainilla cada capa antes de poner el relleno.

Para decorarla con la buttercream de queso, primero le hice una capa lisa, para aplicar la decoración a continuación (gracias de nuevo sister) con una boquilla de estrella. ¡Atenta Nieves, que la receta va por tí!

Buttercream de queso:
300 g de queso de untar a temperatura ambiente
200 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
extracto de vainilla
400 g de azúcar glass

Hay que batir el queso, la mantequilla y la vainilla hasta que esté bien incorporado todo e ir añadiendo el azúcar poco a poco. Tengo que confesar que no llegué a echar los 400 g de la receta, eché bastante menos, pero es cuestión de gustos. Al añadirlo poco a poco, podemos ir probando hasta que alcance el sabor que nos convenza.

Al tener una lámina de papel de azúcar, lo primero que hice fue centrarla en la tarta y después, con una manga pastelera y una boquilla ancha, sea lisa o estrellada (usé la nº 32 de Wilton), decorarla al gusto. Hice una decoración sencilla, con ayuda de una cucharilla, que había visto en Pinterest y que me recordó mi hermana (estaba realmente espesa esta semana). 

Como además, mi amiga Diana, que es muy "apañá", había aprovechado la hoja de papel de azúcar con el mismo motivo de la tarta pero en pequeño, y tenía también algunos dibujos infantiles para los peques, hice galletas de vainilla y les pegué los motivos con un poco de mantequilla. 


Pasé un día genial en muy buena compañía... ¡Gracias chicos! Espero no haber aburrido a nadie con un mega post, pero tenía que hacer juego con la mega tarta ;P.

El rincón de Meriyou

Japanese Cheesecake

¿Os habéis fijado que en las pelis americanas suele haber unas tartas de queso espectaculares? Pensando en la odiosa operación bikini que nos invade en el momento en que el sol aprieta, y que saca a la luz lo peor de nosotros, escondido durante el laaargo invierno, he buscado un sustituto más ligero y saludable.

Buceando por la red, he encontrado la receta perfecta (al menos para mi gusto), una mezcla entre la típica cheesecake neoyorkina y un sponge cake... el resultado es una tarta de queso ligera y deliciosa, tanto, que si la empiezas tienes que hacer un acto de voluntad para no agarrarte a la fuente en plan Gollum siseando "mi tesssoro" y dejando al resto de comensales con las ganas. Es la Japanese Cheesecake, o en cristiano, la tarta de queso japonesa. No me preguntéis de dónde viene lo de japonesa porque no lo he encontrado, quizás alguna repostera experta pueda decírmelo. En la boca es cremosa y suave como una mousse, con ese toque de las tartas de queso, pero mucho más ligera. Sí, la palabra clave es ligera...

Ahí va la receta adaptada sin ingredientes americanos impronunciables o difíciles de encontrar:

  • 300 g de crema de queso tipo Philadelphia
  • 3 huevos
  • 75 g de azúcar
  • 45 g de mantequilla sin sal
  • 11 g de Maizena o similar
  • 150 g de leche

Además la receta es apta para celíacos e incluso se puede comer como pequeño extra si estás a dieta, ¡muy completita, oiga! Vamos con la elaboración... es tan sencillo que no hice fotos de los pasos intermedios, sólo del resultado (error de novata, para que voy a mentir jiji):

  1. Lo primero es preparar el molde. Concretamente yo he utilizado uno cuadrado de 18 cm. Hay que forrarlo con papel vegetal (de hornear, no de scrap ;P) y dejarlo un par de dedos por encima del borde, para doblarlo hacia fuera y después de hornear poder desmoldar fácilmente.
  2. Precalentar el horno a 180ºC y meter las claras de huevo en el congelador hasta que empiecen a escarchar ligeramente por los bordes (luego se montan mejor). La crema de queso debe estar a temperatura ambiente, si no, un toquecito en el microondas nos puede ayudar, pero sin calentarlo, sólo para ablandarlo.
  3. Fundir la mantequilla al baño maría, añadir el queso y batir bien la mezcla. 
  4. Batir las yemas y 20 g de azúcar en un bol. Añadir la Maizena.
  5. Calentar la leche hasta que rompa a hervir. Poner al baño maría y añadir las yemas con el azúcar y la Maizena hasta que espese. En ese momento se añade la mezcla de queso y se bate bien. Apartar y dejar enfriar.
  6. Montar las claras a punto de nieve e incorporar poco a poco, sin dejar de batir, el resto del azúcar hasta formar un merengue.
  7. Añadir una cuarta parte del merengue a la mezcla que está enfriando, y el resto a continuación, con ayuda de una lengua pastelera o una cuchara de madera. Es recomendable mezclar suavemente, desde abajo hacia afuera, para añadir aire a la mezcla y que no baje mucho el merengue.
  8. Rellenar el molde con la mezcla y alisar la parte superior sin caer en la tentación de comerla directamente a lametones.
  9. Poner el molde en una bandeja de horno profunda y añadir agua hirviendo hasta cubrir un centímetro y medio del molde. Hornear a 180ºC durante 15 minutos, bajar la temperatura a 160ºC y continuar otros 25 minutos hasta que la parte superior se dore ligeramente. Apagar el horno y dejar dentro la tarta otros 40 minutos o una hora. Es importante que no nos pasemos en la cocción, así que dependiendo del horno, ajustaremos los tiempos.
  10. Transcurrido el tiempo indicado, sacar a una rejilla hasta que se enfríe completamente. Refrigerar y esperar a que esté frío para desmoldarlo. 
Si tenéis suficiente fuerza de voluntad, esperad al día siguiente para comerlo, está buenísimo frío y reposada la masa. Tengo que admitir que la primera vez que lo hice no esperé...vaaale, no esperé siquiera a que terminara de enfriarse ;P Pero en mi descargo... ¡mirad qué pinta! ¿cómo iba a resistirme?


¡Mirad qué esponjoso! ¡¡Os aseguro que en casa voló!!


Uuuuuf, viendo la hora... ¡ya es mi cumple! ¡39 castañas! Besucos a todos

El rincón de Meriyou

Cómo hacer purpurina comestible casera

Si alguna vez os habéis preguntado cómo hacer la purpurina comestible, este es vuestro post. De una manera sencilla y económica podemos tener purpurina comestible de los colores que queramos. Estas que hice fueron parte del regalo del amigo invisible que hacemos en casa por Reyes. Me tocó mi hermana y me inspiré en su blog para preparar un regalo personalizado.

Lo primero es hacerse con los materiales, necesitaremos:

  • Goma arábiga en polvo
  • Colorantes alimentarios (yo he utilizado colorantes en gel de Wilton)
  • Fuente plana de vidrio apta para el horno (he utilizado el plato del microondas)
  • Rasqueta, vale la de limpiar la placa vitrocerámica con una cuchilla nueva
  • Botes de cristal cucos para envasarla
  • Agua caliente

El único que me planteó dificultades fue la goma arábiga en polvo, pero después de mucho peregrinar, lo conseguí en una farmacia. Tan sólo hay que pedir goma arábiga en polvo y lo encargan al laboratorio. La goma arábiga es una sustancia vegetal comestible, utilizada tanto en elaboraciones culinarias como en la preparación de algunos medicamentos, así que es seguro utilizarla. 

No hice demasiadas fotos del proceso, sobre todo porque mis uñas quedaron en un estado penoso como para enseñarlas XD. Para preparar la goma arábiga, hay que mezclarla a partes iguales con agua caliente, remover bien y tamizar el resultado con ayuda de un colador. Sale bastante purpurina, así que es conveniente comenzar con pequeñas cantidades. En un plato separamos parte de la mezcla y añadimos colorante alimentario poco a poco, hasta conseguir el tono deseado.

En la fuente de cristal pintamos con un pincel una capa fina de la mezcla coloreada. La introducimos en el horno precalentado a 150ºC y, siempre con la puerta abierta del mismo, esperamos a que la superficie quede con un efecto craquelado. Observaremos que el color se intensifica al calentarse, será cuestión de práctica que obtengamos el tono deseado.

Ahora viene la parte tediosa... rascar con la rasqueta e ir cortando la capa craquelada de purpurina. Hacedlo con cierto cuidado porque las escamas resultantes pueden volar por toooda la cocina, creedme. Dependiendo del uso la podéis cortar más o menos fina.


Y repetiremos tantas veces como sea necesario para obtener la cantidad y los colores deseados. Bien cerrada en botecitos de cristal dura y dura como los conejitos del anuncio, sólo hay que tener cuidado con la humedad. Por esta razón y porque era para regalar, busqué unos botecitos de cristal con tapa de color a juego con la purpurina. Perdonad la calidad de las fotos, pero las hice a las tantas y sin luz adecuada...





Y terminaron debidamente etiquetadas en el regalo, donde además incluí papel encerado decorado para repostería y bolsitas para galletas que compré en Tape Pink (tienda muuuy recomendable de la que hablaré en otro post), unos cupcakes de crochet de mi amiga Lara, de Bartolita, unas pizarras para decorar mesas dulces que hice (pronto el paso a paso en el blog) y un juego de agenda y libreta de bolso que hizo Isabel (tiene cosas preciosas en su perfil de FB, merece la pena echarle un ojo, o dos o mil). Creo que quedó bastante completito.


Coloqué todo en una caja de madera forrada con un precioso papel de cupcakes (no se ve, pero ¡era precioso!). Etiqueté cada regalito a mano y lo empaqueté en papel seda y papel kraft, con un toque de baker's twine, también de Tape Pink. ¿Qué os parece? A mi hermana le encantó...
El rincón de Meriyou

Probando el fondant...

Cuando mi vecina Masu me propuso ayudarla a hacer una tarta para el cumple de su nena mayor, no me lo pensé, me lié la manta a la cabeza y me dije "manos a la obra". No pensé en las horas que pasaríamos metidas en mi cocina, en pleno verano en Badajoz (de 40ºC no baja) trabajando el fondant por primera vez... Para ser la primera tarta, el resultado no fue demasiado desastroso, si bien le pegamos una patada a Disney con nuestra reinterpretación personal de Blancanieves... 


¡No me matéis las artistas reposteras! Tiene fallos a patadas, pero de todo se aprende. Cosas como no intentar afinar el fondant hasta la transparencia (sigo intentándolo) porque se abre, no mojar el fondant si no se quiere el efecto de brillo y desde luego, aprender a modelar...

Como había que hacer otra tarta para los adultos, hice el bizcocho de yogur de toda la vida y lo rellené con nata y lemon curd casero. La receta de la crema de limón inglesa la tomé prestada del blog Las recetas de mamá y tengo que decir que estaba buenísimo. Como se nos hacía tarde, la decoré con una buttercream y la boquilla nº 32 de Wilton. 


Un par de semanas más tarde, mi vecina repitió cumple con los compis del cole y de nuevo me atreví con el fondant, pero esta vez cambiamos de princesa. La elegida fue Rapunzel. El bizcocho iba relleno de nata y chocolate y estaba ñaaam.


Algo mejoré de la primera a la segunda, ¿no? Los detalles como los tallos o las letras los hice con rotulador de tinta comestible, pulso y paciencia.

Como todos los destinatarios de la tarta quedaron satisfechos y repitieron (dato importante XD) estoy contenta... pero sobre todo por la carita de Irene cuando las vio. ¡Repetiré seguro!
El rincón de Meriyou